
La psicopedagoga Paula Pastor señala que no tiene sentido presionar a los niños o sobreexigirles si durante el año no se estimularon suficientemente sus hábitos de estudio ni los contenidos.
“No existen las soluciones mágicas ni rápidas. La clave está en observar constantemente a los niños para detectar a tiempo alguna dificultad y prevenir el fracaso escolar”.
Al respecto, la psicóloga Astrid Martin -directora de la Asociación de Psicólogos Infantojuveniles- indica que los padres deben tener presente que algunos niños son más organizados con sus deberes escolares y otros requieren de más apoyo. Y en forma permanente durante todo el año escolar. Porque intentar hacer en un mes todo lo que no se hizo en un año podría estresar aún más al menor, dice la profesional.
Agrega que en esta etapa lo más conveniente es que los padres apoyen al niño lo más posible en sus tareas, supervisándolo e interesándose en sus tareas y estudio.
Y, en caso de no contar con tiempo durante el día o los fines de semana, sugiere contratar a un profesor particular o un psicopedagogo para que lo asista. "Además de resolver la dificultad, los ayudará a disminuir la ansiedad propia de fin de semestre", sentencia.
